miércoles, 18 de mayo de 2016

Vestidos de princesas

    Hace ya unos cuantos meses, mi cuñada me comentó que esta primavera estaban preparando un viaje con las niñas a Disneyland, y me pidió que si podía hacerles unos vestidos de princesas para la ocasión.
    Así pues, lo primero de todo fue realizar un diseño que obtuviera la aprobación de las niñas; durante una sobremesa le enseñé un libro sobre la moda durante el romanticismo y eligieron varios modelos sobre los que me podría basar para mis diseños. Realicé varios bocetos y dos de ellos salieron ganadores, uno para la mayor y otro para la pequeña.

Vestido ganador de la mayor, a realizar en tonos azules
Vestido ganador de la pequeña, en tonos rosas y con el modelo de chaqueta para ambas.























 




    Ya teniendo los diseños en la mano hice algunos cálculos y fuimos a comprar las telas necesarias, fue un momento divertido y un poco caótico mientras elegíamos entre los distintos tipos de tejidos y los colores; los elegidos fueron: tafetán en azul cielo y beige para la mayor y shantú fuxia y tafetán elástico rosa para la pequeña.
    Así pues cuando terminé los conjuntos para el día del tren de la fresa comencé el patronaje y la confección de los vestidos.
   Lo primero fue hacer un cancan que se pudiera meter en la maleta y ocupara poco sitio, para lo utilicé el mismo diseño que el de novia de mi tía, pero con menos tul y a tamaño infantil (y tiene la ventaja que cambiándole la goma de la citurilla se le puede dar más contorno y así crecerá con ellas). Cuando le das la vuelta para que el tul esté dentro, lo doblas a lo algo y lo enrollas como si fuera un saco de dormir, casi no ocupa sitio.
    Patroné y corté los cuerpos y las mangas de los vestidos (las faldas no hacían falta pues son grandes rectángulos).
    A los cuerpos les dejé bastante costura en los laterales de manera que se les pueda sacar para que el vestido pueda durar un poco más.

El cuerpo del vestido de la pequeña está realizado con un tafetán elástico.

Un montón de plieguecitos para poder "fruncir" las copa de la manga.

Tenía tanta tela para las faldas y las sobrefaldas que tenía que marcar todo para no perderme :)

Volante de la sobrefalda del vestido rosa, a pliegues. La verdad es que la tela no se prestaba para que pudiera fruncirla ya que en la dirección del hilo era muy maleable, pero en la contra (que es donde era elástica) tenía bastante rigidez.


El puño del vestido azul fue un reto, ya que tenía que estar abierto por la parte de arriba.

De esta manera.

Cuerpo del vestido azul terminado a falta de ponerle los adornos.
 
Como la sobre falda azul era asimétrica, tuve que coserla entera primero y luego dibujar las forma del bajo.

Primer y único volante fruncido de todo el trabajo.
     En vez de fruncir las faldas les hice pliegues, ya que había tantísima tela que el fruncido no quedaría bien amén de ser bastante complicado de trabajar por esas misma cantidad de tela; las dos faldas tienen un diámetro de 2 metros y 40 centímetros y se tenía que reducir a unos 50 en la cintura.

Esa es la honda de tela de la falda que había que colocar en el corpiño.


    El jueves por la tarde hicimos una prueba para ver que todo estaba bien (se iban el lunes a primerísima hora) y ¡horror de horrores! las niñas habían crecido, sobre todo la mayor que unos días antes había tenido una pequeña infección de oído. ¡Cuatro centímetros en altura y el cuerpo le quedaba demasiado ajustado!
    Vuela al taller y considerando que todavía quedaban las chaquetas por hacer un poco de stress suplementario.
    Durante el viernes rehice los corpiños y las mangas y lo volví a unir todo y comencé las chaquetas que como eran de peluche no las podía marcar con jaboncillo sino que las tenía que hilvanar con el patrón colocado encima.


 
    El sábado empecé a montar los adornos de los vestidos (todo lo que se podía hacer a máquina) y monté las chaquetas.




    El domingo cosí los bieses de las chaquetas (con un bonito punto de fantasía), las flores del vestido azul y un montón de automáticos y presillas.



    Cuando terminé eran las seis de la tarde, vestidos, chaquetas y cancanes en una maleta de cabina y a entregar.




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