martes, 24 de septiembre de 2019

Redecilla de terciopelo negro



    Para completar el traje que llevé para el 10º aniversario de Anacrónicos quise hacerme una redecilla para el pelo. Buscando en antiguas revistas, encontré un modelo que me gustó mucho (La Mode Illustrée: Journal de la famille, 1864). Estaba hecha en cintas de tafetán y decorada con cuentas de jade. Estuve buscado las cintas de tafetán durante unos cuantos días, pero solo las encontré aquí y se me salían de presupuesto; así que decidí aprovechar unas cintas de terciopelo que me habían regalado y como decoración en la intersecciones puse tres pequeñas cuentas de azabache, de las que tengo un montón.


    Siguiendo las instrucciones de la revista (de la cual hice unos recortes para tenerlo todo en una sola imagen, porque la información venía en distintas páginas) hice un ovalo en un papel de 34 cm de alto por 26 de largo, siendo la parte de abajo más puntiaguda (lo dice así en el texto). Después trace la lineas-guias sobre las que irían las cintas. y Coloqué el patrón sobre uno de los cojines del sofá para poder clavar todos los alfileres que iba a necesitar.


    Dispuse todas la cintas de uno de los lados y poco a poco fui entrecruzando las del otro lado hasta que todo estuvo cubierto.



    Pinché un alfiler en cada cruce para poder levantar la labor poco a poco a la hora de coser las perlas y que no se deshiciera todo el trabajo. Tardé varios días en terminar esta parte, ya que había que quitar un alfiler, meter el nudo del hilo entre las dos cintas, pasar el hilo hacia abajo y luego hacia arriba para unir el cruce, colocar el azabache y cerrar la puntada de manera discreta, para que no se viera. Uno a uno.






























    Una vez quité el ultimo alfiler, empecé a preparar la diadema (información que encontré en otro número de la revista). Corté un pieza de tul grueso y lo cerré sobre si mismo como si fuera un tubo, el largo es la medida de la cabeza por la parte de arriba, de oreja a oreja; y le cosí las cintas de la parte de arriba de la redecilla. Las de la parte de abajo las uní a una goma (y sí, en 1850 había gomas, estaban hechas de hilos gruesos de caucho que entretejían en algodón).





























    Para ocultar el tul, que al ser blanco llama un montón la atención en una redecilla negra, puse una blonda de encaje negra en pequeños pliegues.

 

   Probé a hacer las "coques" que vienen en el modelo original con una cintas de falla en color fucsia a combinar con el traje, pero por mucho que lo intentar no me salía como quería; así que pensé que lo sencillo podría quedar bien e hice una trenza. Me encantó como quedaba, solo que para rematar le puse unos lazos al final de cada extremo, ya que no es una época que destaque por la simplicidad.




  


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