lunes, 20 de octubre de 2014

Un paso, dos pasos. El buen caminar



    El vestido más elegante del mundo puede quedar seriamente deslucido por un mal paso. Con esto no me refiero a un traspié  o una caída, sino al mal caminar.
    Un caminar elegante no es difícil de conseguir solo hay que prestar atención a como lo hacemos e intentar corregir aquello que no es refinado. Cabeza erguida, hombros en su sitio, espalda recta , todo con orgullo y porte; porte el que hemos visto en las grandes divas de Hollywood, que para este caso haremos bien en copiarlas, orgullo el que podamos, por lo que somos, por lo que hemos vivido, porque somos mujeres y merecemos que la gente nos admire al pasar.
     Ahora pasaremos a los pies y las piernas, que son muy importantes. Los pies siempre paralelos, uno gemelo del otro; solo en las embarazadas es apto es caminar que les es ligeramente característico, como el de un pato, con los pies hacia afuera, pues la colocación de la pelvis no es la acostumbrada y el centro del equilibro está más adelantado por el peso del bebé.
    Los pasos han de ser cortos, de no más de 40 cm entre las piernas. Es muy poco estético ver a una chica alta, delgada, monísima, vestida que da gloria verla, dar unas zancadas tales que parece estar imitando al dueño de las botas de siete leguas. Que tenemos prisa pues se mueven las piernas más deprisa, que además es sano para la salud.
    Ahora los escalones: al subirlos solo se apoya la punta del pie, no todo él, el talón se deja en el aire, llevemos sandalia plana, manoletina, bota de motorista o zapato de salón. Al bajarlos intentaremos tener la espalda lo mas recta posible y la cabeza en alto, una puede mirar los escalones de soslayo o echarle un vistazo y luego no mirarlos más.
    Y con estos pocos consejos os deseo buena suerte y que seáis las mujeres más elegantes del mundo :)

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