jueves, 15 de agosto de 2019

Del caos a un relativo orden

    Llevo un más o menos un año en Talamanca, y todavía no he terminado de colocar todas las cosas que tenía en el taller de Torrejón de Ardoz, pero después de pasar un rato buscando un encaje que sé que tenia y que no encontraba, he decidido por colocar las cintas, encajes y pasamanerias que estaban metidas en unas cestas y en algunos de los cajones de mi costurero.

La cesta después de buscar algo... Soy un desastre...

    Mi padre me hizo un mueble muy cuco para colgar los royos de cintas y bieses cuando los compraba enteros, y ha estado en el trastero hasta ahora. Y era hora de sacarlo!!


    Lo limpié y tras colocarlo en un sitio provisional (hasta que mi padre venga con unos tacos especiales para colgarlo en su lugar final), me dí cuenta que no tenía tantos portacitas como pensaba (a dónde habrán ido a parar? 😱), así que decidí hacer unos cuantos.

    Todo lo que se necesita es:
       - Un rollo de papel higiénico
       - Cartulina dura o cartón
       - Pegamento caliente (también se puede usar el pegamento escolar o de contacto)
       - Un lapicero
       - Unas tijeras
       - Algo para marcar los círculos, yo usé un portacintas, pero puedes utilizar un compás, un vaso, etc.

Faltan las tijeras 😋

    Después de dibujar los círculos en la cartulina los recortas.

La goma es para borrar los restos de lápiz y no manchar lo que se vaya a poner

    Colocas el rollo de papel higiénico sobre la cartulina y pones una linea de pegamento entre el rollo y la cartulina uniéndolos


    Haces el otro lado de la misma manera y lo dejas enfriar un momentito.



    Enrollas la cinta y listo.


    Un poco de relativo orden en el caos perpetuo de mi taller, que si coloco demasiado las cosas luego no las encuentro. Y este es Sherlock ayudándome con el bies de organza blanco....




martes, 9 de julio de 2019

Ruta de tiendas de telas y mercerias

    Este es un post que les debo a mis alumnas del curso de corte y confección que imparto en Talamanca de Jarama. Con el tiempo haré otro sobre direcciones web que me han sido muy útiles, y más ahora que vivo en un pueblo y que para bajar al centro de Madrid tardo una hora y media😜
    Esta ruta comienza en la plaza del Marqués viudo de Pontejos y acaba en Atocha, y aunque no es muy larga, puedes tardar todo en día en llegar de principio a fin si te dedicas a mirarlo todo (que suele pasar)



    1/ Almacén de Pontejos: abierto desde 1913, si no la más antigua, casi, ha sido desde siempre mercería. En esta tienda hay que ir con paciencia ya que siempre está llena de gente, y es que tienen de todo. Los dependientes saben lo que se hacen, si vas con una duda o sin saber demasiado como explicar lo que quieres te ayudan hasta que encuentras lo que necesitas. Siempre he salido muy contenta de aquí. C/ del Correo 4



    2/ Tejidos del Centro: esta fue una de las primeras tiendas de telas en las que compré cuando estudiaba modelismo, le tengo cariño. Está dividida en dos plantas, las baja con tejidos del hogar y la alta con las telas de confección. Los dependientes son un encanto. No es muy grande, pero los precios están muy bien. Calle Marques viudo de Pontejos 1.


    3/ El Balcón de Pontejos: esta tienda se ha convertido en mi favorita,  primero vengo aquí y si no encuentro lo que necesito voy al Almacén de Pontejos. La primera parte tiene lanas e hilos para bordar o el ganchillo, tras los escalones están las cintas, las pasamaderías y los encajes. Tienen una selección amplísima de material, todo muy bien expuesto por lo que es fácil buscar. Calle Marqués viudo de Pontejos 7


    4/ El Rincón de Pontejos: es una mercería que se especializa en artículos de novia y pedrería. La verdad es que solo he entrado una vez y como andaba con mucha prisa y tardaban mucho me fui. Pero si tardaban tanto puede ser que es porque te atiendan muy bien. La próxima vez que baje a Madrid entraré. Calle de la Paz 13


    5/ Tejidos La bolsa: no es de mis favoritas, al principio fui unas cuantas veces, pero la cantidad de género no es muy amplia (comparado a otras tiendas de la zona), los dependientes son bastante rudos y  los precios son un poco altos. Si estuviera en el extrarradio de Madrid o en un pueblo sería una tienda de referencia, pero con tanto donde elegir... Calle de la Bolsa 10


    6/ Tejidos Julian López: tienda de tejido de altísima calidad (y con precios correspondientes). Tienen la mayor selección de terciopelo y peluche que puedas imaginar incluso en verano. Y lo mejor de todo son sus rebajas, he vistos telas de 70 €/m vendidas por 3€/m, eso si mucha gente. Calle de la Bolsa 3


    7/ Outlet de Tejidos del Cetro: telas de vestir desde 1€/m (aunque la mayoría están a 3,95€/m) y telas del hogar (tapicería, cortinas y visillos) a 3,95€/m. El chico que te atiende es un encanto y merece la pena a ir a esta escondida tienda. Concepción Jerónima 13


    8/ Casa Vilota: mercería de gran fama con la que me he decepcionado mucho. Volveré a entrar algún día, pero no tengo muchas ganas. Concepción Jerónima 5, dentro de la galería comercial


    9/ Ribes & Casals: tiene dos plantas, en la de abajo: algodones, pachtwork, wax, linos (en verano) franelas (en invierno), fiesta, novia y telas vestir de temporada; en la de arriba: tapicería, visillo, cortinas, disfraces, mantelería, rizo y la mercería. Los chicos que atienden son un encanto y los precios están muy bien. Calle Atocha 26


    10/ Tejidos Paredes (outlet): pongo outlet entre paréntesis porque no es exactamente eso, es verdad que tiene algunas telas a bajo precio (entre 1 y 3€/m), pero también tiene vinilos, polipiel, peluches y telas de carnaval. Calle de los Cañizares 1


    11/ Tejidos Paredes: es un poco pequeña y da sensación de abarrotada, pero tiene una gran cantidad de tafetanes, sedas y pachtwork y las telas de temporada son geniales. ¿Cómo funciona? Miras lo que quieres, coges número, te atiende un cortador y pagas en caja. En la planta de arriba tejidos para el hogar. Calle atocha 30


Si se me olvida alguna de esta ruta, decídmelo que la colocaré

martes, 25 de junio de 2019

Sombrero de ala ancha de 1855

    Para el festejo del X aniversario de Anacrónicos, me hice un nuevo tocado y un nuevo sombrero basados en la lámina que había escogido recrear.


    Aunque los sombreros de ala ancha no eran los más comunes, las capotas reinaban con permaencia, en veranos se podían ver sobretodo en el campo o en la playa (había que cubrirse bien del sol).
    Tras mucho buscar por internet (y con la recreación a la vuela de la esquina, por lo que los tiempos de envío debían ser muy justos) me decante por una tienda física que se encontraba (milagrosamente) cerca de mi casa.
    Así pues una mañana, equipada con medias y trocitos de telas con los colores de mi traje, fuí a Masario para hacerme con una especie de pamela de paja con la copa muy baja y pequeña y el ala bastante ancha.
    Tienen multitud de artículos y es difícil no encontrar o que necesitas.
    Salí muy contenta con mi nuevo sombrero.
 

    Un par de días después, en un paseo tras ir al banco a resolver unos papeles, mi marido encontró unas flores de un color que conjuntaría de manera idónea con mi conjunto. Pero como no daba para todo el ruedo (no había más 😥) tuve que modificar un poco el diseño original.
    De uno de mis cajones llenos de telas recuperé una gasa de seda a rayas en degradé de fuxia a blanco (con el que  también hice el ridículo), para hacer tanto una lazada para la parte posterior el sombrero como para las "cintas" que lo iban a atar a mi cabeza.


    Así pues con todo los materiales sobre la mesa me dispuse a montar el sombrero. lo primero fue colocarle una cinta alrededor de la copa, para ello usé una de las tiras que hice para los volantes del vestido.
 























    Coloqué y cosí el lazo (tras remallarlo por completo) que iba a ir en la parte de atrás del sombrero.

    Uní las dos tiras de gasa que iban a servir de barbiquejo con una costura al tafilete.


    Ubiqué las flores alrededor de la copa y, con una gotita de pegamento caliente, las fijé en su sitio.
    Y listo:





viernes, 14 de junio de 2019

La moda en la década de 1850

    El pasado fin de semana del 1 de junio Anacrónicos hizo su reunión anual, que esta ocasión celebraba el 10º aniversario de la asociación. Por ello se conmemoró una de las primeras recreaciones reproduciendo la vestimenta y usanzas de la década de 1850.
    Estaba de moda las faldas cada vez con más volumen, que en un principio (desde mediados de 1830) se conseguía con superposición de enaguas. Ya en la década de los 40, algunas de esas enaguas estaban hechas de crin (la de los caballos 😉) para que con la resistencia de esta fibra aguantaran el peso de las faldas.

Enagua crinolizada

    El 24 de abril 1856 R. C. Milliet de Besançon patenta en París, una "tournure de femme" que se describía como un conjunto de "círculos elásticos extensibles unidos entre sí por bandas verticales", lo que se traduce con el primer miriñaque. Esta prenda tuvo un éxito arrollador, ya que permitía una exhibición perfecta de la falda sin la molestia e incomodidad de llevar una docena o más de enaguas.


    Para que en un momento de mala suerte, un golpe de viento o un paso de baile, no se vieran las piernas desnudas de una mujer, estas se cubrieron, no solo con las medias, si no con unos pantalones llamados calzoncillos de mujer si tenían el bajo recto con sus correspondientes puntillas y bordados y pantalones a la turca si se cerraban al tobillo (como los bombachos), estos eran más usados para los bailes. Los dos modelos estaban abiertos en la entrepierna de delante a atrás, ya que con faldas tan voluminosas era imprescindible para poder ir al baño.

Pantalones a la turca

    Otra prenda que servía para guardar el decoro es la enagua de pudor. Ésta se llevaba entre los calzoncillos y el miriñaque. Con un largo que podía variar entre la media pantorrilla y el tobillo, iba muy decorada con puntillas, bordados y jaretas.


    Dicho esto, no hay que olvidar el corset y la camisa que va dejado de éste, así como la enagua que va por encima del miriñaque y las medias y las ligas. Y con esto ya llevamos toda la ropa interior, ¡y solo hemos tardado un cuarto de hora en ponérnoslo todo!!

    Sobre el corset colocamos el camisolín que está compuesto de tres piezas: la pechera y las dos mangas, y que una vez todo colocado en su sitio parecerá una camisa. Durante este decenio los camisolines tendrán las mangas anchas, sobretodo si el vestido lleva mangas pagoda, y el escote irá a cuello, Solo se verá la piel cuando las damas se vistan con el traje de gala o de baile. Cuando más formal sea el evento más piel se muestra.

Camisolín

    Ya solo quedan la falda y el cuerpo, porque en esta época no se usaban vestidos, sino que eran dos piezas. Estuvieron muy de moda las faldas con volantes, he llegado a contar 11 volantes en una falda, aunque a partir de siete ya no se consideraba elegante. Otro elemento que caracteriza este periodo (lo que se traduce como: estaba muy a la moda, pero ya lo he repetido mucho 😋) son las mangas pagoda, que son extremadamente anchas a la altura del puño, de manera que dejan ver los manguitos de la camisola.

Un bonete de encajes y puntillas para estar en casa o una capota para salir a la calle junto con los imprescindibles guantes y ya estamos listas para un día cualquiera de la década de 1850.




martes, 19 de febrero de 2019

Vestido de cuadros escoceses grises

    Curioseando por pinterest encontré esta imagen y, con los problemas que tengo para encontrar ropa que me guste, decidí modificar el modelo para hacerlo cómodo para mí y confeccionármelo.


     Lo primero que pensé fue en añadirle mangas, ya que yo en invierno soy la persona más friolera del mundo 😜, pero no me gustaba la idea de mangas largas, creo que le restaría elegancia al modelo, así que me decidí por mangas tres cuartos.


     La tela en la que iba a confeccionarlo la tenía bastante clara, un escocés a cuadros grises y con un poco de pelo que me gusta mucho, y para darle un poco de vidilla al modelo pensé que la pieza de tela que se ve por la abertura de la falda fuera de raso color fuxia. Y como ya he dicho antes, soy friolera (mucho), decidí forrar la  parte superior de cuerpo con forro polar superfino que encontramos una vez en Ikea (se supone que era una mantita, pero como forro para vestidos es ideal).




    Para poder hacerla más cómoda y que no hubiera una costura desde el bajo del vestido hasta el hombro que cortara todos los cuadros por el lado que tienen la abertura, decidí hacer que las pinzas de la falda solo llegaran a la cintura para que así la asimetría solo afectara a la falda.
    Cosí la pinzas del delantero y de la espalda, tanto de la tela principal como del forro y la porción de la abertura de la falda que tenía que quedar cerrado, luego cosí a mano el resto de la abertura para que las vistas no se movieran en ningún momento.




    Al cuerpo del forro de uní la falda de raso y tras colocar la cremallera en la espalda cosí el polar, primero a la cremallera y al terminar el vestido a la cintura para que todo quedara asentado. También añadí unas puntadas al forro en las mangas y en el escote para que este no asomara y se viera.

 


Y así queda el vestido una vez terminado, espero que os guste:


No me parezco en nada a la modelo del principio 😜