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viernes, 8 de mayo de 2020

Actualizando un conjunto de 1895 (Primera parte)


    Ante la desesperante perspectiva que me supone ir a un centro comercial (cuando volvamos a salir 😝) y no encontrar nada que me guste, he decidido hacerme unas cuantas prendas para esta temporada, y las primeras seleccionadas son un conjunto de chaquetilla y falda inspiradas en la moda 1890.
    La verdad es que me gusta muchísimo esa década y es un moda que, si no te da demasiada vergüenza que la gente se te quede mirando, queda espectacular y viste bien.
 


 



















 






    Para el conjunto he elegido un fino paño de sarga negra y un damasco en color pizarra y negro, que tiene un bonito dibujo.

    La chaquetilla tendrá en cuerpo de paño y los hombros de damasco, y la falda será toda de damasco.
      Lo primero fue modificar el patrón para que tenga el diseño de uno de la época, pero usé un actual y no uno de 1895 para que sea más cómodo llevarlo, ya el patronaje actual está concebido para llevar sin corset.
    Manga jamón, cuello chimenea, costadillos...


    Cuando todo tuvo forma le cosí una pasamanería entre las dos costuras para disimularlas y, además, para agregarle presencia.



    Decidí que la chaqueta se cerraría con corchetes porque al haberle puesto cuello chimenea, le quedaba mucho mejor. Y para que no se viera nada a través de ellos le puse una tira de sarga (dos veces, porque la primera me quedó corta 😝).

A Sherlock le encanta dormir sobre todas las cosas en la que estoy trabajando
     La foto de como ha quedado la chaqueta la pondré en la segunda parte, junto con la falda.

viernes, 17 de abril de 2020

Falda doble



    Debido a un nuevo proyecto que estoy pensando desde hace tiempo, he decidido hacerme algo de ropa nueva, ya que en las tiendas no encuentro gran cosa que me guste y por otro lado con la cuarentena ir de tiendas.... 😅, pues como que no. 
    Mirando por pinterest, encontré esta imagen que la verdad en si no me gusta, pero me inspiró para hacer algo con unas telas que tenía. Y aunque de la negra no había bastante para hacer la falda como estaba en la imagen, pensé que podría quedar bien modificando el modelo original; de todos modos es lo que ibamos a hacer desde el principio, que inspiración no es copia 😜.



    Lo primero fue sacar el patrón de la cintura de la falda media capa, para la tela roja (en otro post que tengo pensado os enseñaré como se hace una falda de media capa, una de capa  y otra de doble capa y como quedan cada una de ellas) y tras dibujarla, cortamos las piezas y las dejamos en espera (como las tartas 😄).


    Dividí la pieza de tela negra que tenía en dos para poder poner una en el delantero y otra en la espada, y dibujé sobre cada una el patrón que iban a llevar. Sé que estoy patronando mucho en tela, pero me queda poco papel del que uso para hacer los patrones y en estos momento no puedo ir a comprarlo.


    Marqué los dos lados y rematé los laterales y el bajo con un remallado decorativo en rojo y negro.

Casi no se ve 😮

    Rematé los latelares de la falda de capa y cosí la cremallera.
    Coloqué y fijé con un pespunte la tela de adorno, teniendo cuidado de respetar el delantero y la espalda.


    Entretelé la cinturilla y la cosí, remantándola a mano.
    Puse un corchete y con el mismo remallado de dos colores que hice en la tela negra, realicé el bajo de la tela roja; y con esto la falda está terminada.



    Y ahora que la veo en el maniquí y que me la he probado, creo que la la voy a vender, no es mi estilo. Cosas que pasan... 😅😌.


martes, 25 de junio de 2019

Sombrero de ala ancha de 1855

    Para el festejo del X aniversario de Anacrónicos, me hice un nuevo tocado y un nuevo sombrero basados en la lámina que había escogido recrear.


    Aunque los sombreros de ala ancha no eran los más comunes, las capotas reinaban con permaencia, en veranos se podían ver sobretodo en el campo o en la playa (había que cubrirse bien del sol).
    Tras mucho buscar por internet (y con la recreación a la vuela de la esquina, por lo que los tiempos de envío debían ser muy justos) me decante por una tienda física que se encontraba (milagrosamente) cerca de mi casa.
    Así pues una mañana, equipada con medias y trocitos de telas con los colores de mi traje, fuí a Masario para hacerme con una especie de pamela de paja con la copa muy baja y pequeña y el ala bastante ancha.
    Tienen multitud de artículos y es difícil no encontrar o que necesitas.
    Salí muy contenta con mi nuevo sombrero.
 

    Un par de días después, en un paseo tras ir al banco a resolver unos papeles, mi marido encontró unas flores de un color que conjuntaría de manera idónea con mi conjunto. Pero como no daba para todo el ruedo (no había más 😥) tuve que modificar un poco el diseño original.
    De uno de mis cajones llenos de telas recuperé una gasa de seda a rayas en degradé de fuxia a blanco (con el que  también hice el ridículo), para hacer tanto una lazada para la parte posterior el sombrero como para las "cintas" que lo iban a atar a mi cabeza.


    Así pues con todo los materiales sobre la mesa me dispuse a montar el sombrero. lo primero fue colocarle una cinta alrededor de la copa, para ello usé una de las tiras que hice para los volantes del vestido.
 























    Coloqué y cosí el lazo (tras remallarlo por completo) que iba a ir en la parte de atrás del sombrero.

    Uní las dos tiras de gasa que iban a servir de barbiquejo con una costura al tafilete.


    Ubiqué las flores alrededor de la copa y, con una gotita de pegamento caliente, las fijé en su sitio.
    Y listo:





martes, 22 de enero de 2019

Periplos de un sombrero

    Hace años me compré un sobrero de paja para el verano, el sol directo en la cabeza hace me den jaquecas. Poco tiempo después fuimos a las fiestas medievales de Sigüenza y mi madre lo uso, convenientemente adornado de plumas dorada y rojas, para su traje de corte alemán.
    El pobre sombrero estuvo dando vueltas de armario en armario (ya que yo conseguí otro para mi cabecita en verano), hasta que un día lo volvimos a sacar para complementar el traje 1900 de mi madre.
    Tanto tiempo y tantos traslados le pasaron factura (cambios de lugar en el almacén de la tienda, de la tienda a casa cuando cerramos, el doble cambio de domicilio hasta que por fin llegamos a Talamanca), tenía varios rotos en el ala. Los arreglé con entretela termofijable y para que no se vieran los parches forré todo el sombrero con tela verde a juego con el traje.

    Compramos una boa de plumas color chocolate y, mediante puntadas discretas, lo colocamos en la parte superior del sombrero cubriéndolo prácticamente todo.


    Estoy muy contenta de como quedó, pero después de usarlo durante todo un día, a mi madre le resultó incomodo ya que el contorno de la copa es muy grande para ella y se bambolea y al ser de ala ancha...
    Entonces fue cuando tuve noticia del 150 aniversario de la entrega de El Retiro al pueblo de Madrid por parte de la reina Isabel II. Me hice un traje con crinolina y comencé a hacer el de mi madre, pero para esa fecha vino mi tía de visita desde Francia y mi madre no pudo participar, pero la capota ya estaba terminada 😄
    Desmoté las plumas y quité la tela que cubría el sombrero y, tras buscar mucho por internet, separé el ala de la copa. Antes de cortar apliqué una generosa capa de cola blanca para que la paja no se deshiciera (a Sherlock el gusta lamer la cola blanca, lo cual hizo que este paso fuera una odisea).



























        Volví a colocar el ala del sombrero pero esta vez en un ángulo diferente para en vez de que fuera plana y abierta se quedara más cerrada como un cloché.




     Recorté el ala por detrás para que no molestara en el cuello y quité la cinta de plástico roja que rodeaba todo el sombrero


    Una vez terminada la base, solo queda decorar y camuflar las huellas de su transformación. Con pegamento caliente (la opción más adecuada era coserlo todo a mano, pero tenia un aligera tendiditis y no quería empeorarla) coloqué tiras de encaje fruncido en el interior del ala cubriéndolo y una más en el borde exterior. Después puse las cintas de organza que "atan" la capota y la cinta de terciopelo que conforma la banda, las plumas y para tapar las puntas de estas un lazo hecho con cinta de terciopelo.





miércoles, 19 de diciembre de 2018

Boina perlada

    Hace unos días mi madre se compró una boina de color rosado, de estas que están tan de moda en estos momentos, para que la decorara con perlas. Es un trabajo sencillo, pero laborioso ya que cada perla hay que coserla individualmente (excepto las que están en forma de flor) para que bajo la boina no haya un entramado de hilos que pudiera engancharse. También tiene la ventaja de que si se rompe un hilo solo se cae una perla, no varias en cascada.


    Decidí bordar rosetones de perlas a modo de flores en el ala interior y la parte superior las puse salpicadas.




miércoles, 7 de marzo de 2018

Chaqueta roja

    Esta fue una de las primeras prendas que hice:



    Utilicé un patrón de  la revista Burda, paño rojo y unas flores de encaje rebordado que recorté de la tela principal. La chaqueta tiene varios años y como los cuerpos van cambiando pero la ropa no, mi madre me pidió que le hiciera un ajuste para poder ponérsela de nuevo, y no es que le esté pequeña, sino que la chaqueta es muy corta (casi como una torera) y había que ponérsela con pantalones de tiro alto o sino se veía la camisa.
    Todavía me queda paño del que usé para hacerla (cuando los restos de tela son grandes no se tiras, y todavía quedaba para hacer una falda o algo así). Nos decidimos por ponerle un volante con pliegues en el bajo de la cinturilla de 17cm, de tal manera que la alargáramos y la verdad es que al modelo le queda muy bien, me recuerda a los redingots.
Para hace el volante recorté dos rectángulos de diecisiete centímetros de alto por todo el largo de la tela, ya que con siete pliegues encontrados de cinco centímetros de fondo iba consumir un total de 260cm.


    Para que en el centro de espalda no hubiera una costura y fuera similar a la cinturilla que ya tenía la chaqueta, el empalme lo coloqué dentro del pliegue, des esta manera solo se verá cuando esté quitada.
    Una vez colocados todos lo pliegues, cosí el volante, lo remallé de negro (está toda así rematada), hice el bajo, los laterales y volví a pespuntear la cinturilla.

 



























    Y este es el resultado final: