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viernes, 27 de marzo de 2020

Una faltriquera cervantina


    Como ya sabeis mi madre participa en el mercado cervantino de Alcalá de Henares. El año pasado le hice el traje, la camisa interior y la cofia. Este año le queria hacer algunos complementos y una chaquetilla por si la semana cae en época de borracas (cosa que ya ha sucedido).
    He comenzado por una faltriquera, porque a finales del S. XVI los bolsos, tal y como los conocemos, no existían. Y que es una faltriquera, pues según la rae: "bolsa de tela que se ata a la cintura y se lleva colgando bajo la vestimenta o el delantal", vamos, un bolsillo, solo que en entonces no estaba cosido a la ropa, sino que era de quita y pon; un bolsillo para todos tus vestidos 😋.


    Y aunque en la época lo habitual era llevarlas bajo la falda superior, también las había que se llevaban por fuera. Éstas estaban bordadas o trabajadas en ricos tejidos.






























    La he hecho con un retazo de seda salvaje que tenía en el fondo de un cajón, el interior es de algodón y los adornos son de terciopelo.
    Tras cortar las cuatro piezas (un delantero y una espalda de seda y otras de algodón), lo primero que hice es preparar la abertura que iría en la parte frontal, cosiendo los dos delanteros alrededor de la linea que iba a cortar.


    Luego puse las cintas de terciopelo de la parte baja de la bolsa, y tras fijar el doblez de la abertura con un pespunte, coloqué su cinta de adorno.




























    Ya podía coser las traseras, tanto la de seda, como la de algodón.





























    Solo quedaba darle la vuelta para meter el forro dentro, y cerrar la faltriquera con una "cinturilla" a la que estan unidas la tiras para poder abrocharla, también hechas con la misma seda anaranjada que el resto.


viernes, 20 de marzo de 2020

Conjunto de collar y pendientes



    Este conjunto de pendientes y collar en amatista es algo que tenía ganas de hacerme desde hace tiempo y, teniendo todos los materiales en casa y debido a la cuarentena (mucho tiempo libre), he pensado en terminarlo.
    Son un collar y unos pendientes para el traje gris de la época napoleonica (o regencia), ya que el de granates no combina y pensaba guardarlo para el traje de gala cuando lo haga (irá combinado con rojo granate 😋).
    Compré las cuentas de amatista en wish, sé que no es lo más recomendable pero mi economía no está para gastarme una burrada en cuarentena perlas de amatista de 6 milímetros; y teniendo mucho cuidado con los comentarios se puede saber si lo que compras es de buena o pésima calidad, en mi caso autenticas cuantas de mineral de amatista 😊.


    Para que no quedaran pegadas unas a otras a la hora de engarzarlas en el collar, las combiné con unas pequeñas cuentas doradas. Las compré hace muchos años en Francia, y la verdad es que me gustan mucho ya que parecen metálicas.
    Calculé que el collar debía medir 40 centímetros para que quedara a la misma altura que los que intentaba recrear, aunque estos en un gran mayoria eran en perlas o en coral, que estaba super de moda durante esos años.

Princesa M. Kochubey por Baron François Gérard, y el collar de perlas en el que me basé para hacer el mío.

     Metí el hilo (de pescar de 3,60 kilogramos y 0,25 milímetros de diámetro) por una pequeña argolla dorada y lo fijé con una chafa. posteriormente procedí a enfilar las perlas de amatista y las cuentas doradas alternativamente hasta que conseguí el largo que queria; le coloqué la chafa de final y el cierre.
    Los pendientes los hice de un modo similar, sol que en vez de poner solo pequeñas cuentas doradas, para terminar, en la parte de arriba, puse una perla de filigrana; así se resta importancia al enganche del pendiente.

Retrato de Henriette Rottmann por Joseph Krafft, y los pendientes que me inspiraron.


viernes, 3 de enero de 2020

Ridículo-bombonera


    Para la recreación que hicimos en Monsalud, me hice un conjunto completo de estilo Imperio, ya que el vestido de algodón a rayitas verde se me ha quedado un poco corto y estoy incómoda con él. Así pues decidí hacerme todos complementos nuevos también (el final del verano a sido un poco flojo en trabajo).



    Para el nuevo ridículo escogí, para el exterior, el mismo tafetán púrpura oscuro del sombrero y para el interior un terciopelo de pelo corto de un tono de gris muy similar a mi nuevo vestido. 
    El modelo lo saqué de un ridículo de la época y lo adapté gracias al vídeo de atelierRuth
 



























    Y ahora pasamos a la explicación:
    Dibujamos un cuadrado de 60cm de lado en casa una de las telas (por el revés) y lo recortamos dejando 1cm o 1'5cm de margen de costura.
    Encaramos los derechos y cosemos todo alrededor dejando un hueco para poder darle la vuelta. Le damos la vuelta 😝 y cerramos el hueco con puntadas invisibles.

     Medimos desde casa esquina 20cm y hacemos una pequeña marca (un cachito de hilo, un hilván, un alfiler, un pequeño imperdible) y poniendo el derecho del bolsito contra la mesa, doblamos las esquinas por las marcas.

    Hacemos una costura a 1cm del pliegue en cada una de las esquinas.

    Con una aguja pasacintas o con un imperdible, pasamos la cinta o el cordón por los canales que acabamos de hacer de la siguiente manera:



    Hacemos un nudo a las cintas para unir los extremos  tiramos de ellas un poco para cerrar levemente la bolsita, así podemos darle la vuelta y meter los picos hacia dentro.


    Y con esto ya hemos terminado nuestro ridículo-bolsito-bombonera.



jueves, 21 de noviembre de 2019

Ahora que llega el frío, saquitos de semillas!


    Las temperaturas han bajado de una manera un tanto brusca, así que la aliviar el frío os traigo este tutorial para ayudar a entrar en calor, sobretodo a la hora de meterse en la cama:
Un saco de semillas

    Yo he utilizado, para confeccionarlo retor (un tejido de algodón sin blanquear, fuerte y suave), pero podéis usar loneta que también da muy buenos resultados.
    En el revés de la tela dibujamos un rectángulo de 36*40 cm (aunque puedes modificar las medidas para conseguir otros tamaños), la doblamos y cosemos todo el contorno, dejando una zona en uno de los lados más estrechos sin cerrar.


    Le damos la vuelta y dibujamos con jabón dos rayas paralelas. No deben llegar a ninguno de los dos bordes, las semillas deben poder moverse por el interior.

    Buscamos un embudo con la salida ancha (si no tenemos podemos hacer un cucurucho con un papel y poco duro y le cortamos la boquilla). Lo metemos en la bolsa y vamos dejando caer las semillas dentro (en mi caso semillas de lino).

    Iremos moviendo el embudo (o cucurucho) por todos los canales hasta que la bolsa esté casi llena de semilla (yo le metí 800gr) y la cerraremos con una costura de lado a lado, a unos dos o tres mm del borde.

    Solo queda meterla en el microondas entre dos y cuatro minutos, dependiendo de la potencia y de lo calientes que quieras las semillas. Y a disfrutar.

martes, 24 de septiembre de 2019

Redecilla de terciopelo negro



    Para completar el traje que llevé para el 10º aniversario de Anacrónicos quise hacerme una redecilla para el pelo. Buscando en antiguas revistas, encontré un modelo que me gustó mucho (La Mode Illustrée: Journal de la famille, 1864). Estaba hecha en cintas de tafetán y decorada con cuentas de jade. Estuve buscado las cintas de tafetán durante unos cuantos días, pero solo las encontré aquí y se me salían de presupuesto; así que decidí aprovechar unas cintas de terciopelo que me habían regalado y como decoración en la intersecciones puse tres pequeñas cuentas de azabache, de las que tengo un montón.


    Siguiendo las instrucciones de la revista (de la cual hice unos recortes para tenerlo todo en una sola imagen, porque la información venía en distintas páginas) hice un ovalo en un papel de 34 cm de alto por 26 de largo, siendo la parte de abajo más puntiaguda (lo dice así en el texto). Después trace la lineas-guias sobre las que irían las cintas. y Coloqué el patrón sobre uno de los cojines del sofá para poder clavar todos los alfileres que iba a necesitar.


    Dispuse todas la cintas de uno de los lados y poco a poco fui entrecruzando las del otro lado hasta que todo estuvo cubierto.



    Pinché un alfiler en cada cruce para poder levantar la labor poco a poco a la hora de coser las perlas y que no se deshiciera todo el trabajo. Tardé varios días en terminar esta parte, ya que había que quitar un alfiler, meter el nudo del hilo entre las dos cintas, pasar el hilo hacia abajo y luego hacia arriba para unir el cruce, colocar el azabache y cerrar la puntada de manera discreta, para que no se viera. Uno a uno.






























    Una vez quité el ultimo alfiler, empecé a preparar la diadema (información que encontré en otro número de la revista). Corté un pieza de tul grueso y lo cerré sobre si mismo como si fuera un tubo, el largo es la medida de la cabeza por la parte de arriba, de oreja a oreja; y le cosí las cintas de la parte de arriba de la redecilla. Las de la parte de abajo las uní a una goma (y sí, en 1850 había gomas, estaban hechas de hilos gruesos de caucho que entretejían en algodón).





























    Para ocultar el tul, que al ser blanco llama un montón la atención en una redecilla negra, puse una blonda de encaje negra en pequeños pliegues.

 

   Probé a hacer las "coques" que vienen en el modelo original con una cintas de falla en color fucsia a combinar con el traje, pero por mucho que lo intentar no me salía como quería; así que pensé que lo sencillo podría quedar bien e hice una trenza. Me encantó como quedaba, solo que para rematar le puse unos lazos al final de cada extremo, ya que no es una época que destaque por la simplicidad.




  


martes, 25 de junio de 2019

Sombrero de ala ancha de 1855

    Para el festejo del X aniversario de Anacrónicos, me hice un nuevo tocado y un nuevo sombrero basados en la lámina que había escogido recrear.


    Aunque los sombreros de ala ancha no eran los más comunes, las capotas reinaban con permaencia, en veranos se podían ver sobretodo en el campo o en la playa (había que cubrirse bien del sol).
    Tras mucho buscar por internet (y con la recreación a la vuela de la esquina, por lo que los tiempos de envío debían ser muy justos) me decante por una tienda física que se encontraba (milagrosamente) cerca de mi casa.
    Así pues una mañana, equipada con medias y trocitos de telas con los colores de mi traje, fuí a Masario para hacerme con una especie de pamela de paja con la copa muy baja y pequeña y el ala bastante ancha.
    Tienen multitud de artículos y es difícil no encontrar o que necesitas.
    Salí muy contenta con mi nuevo sombrero.
 

    Un par de días después, en un paseo tras ir al banco a resolver unos papeles, mi marido encontró unas flores de un color que conjuntaría de manera idónea con mi conjunto. Pero como no daba para todo el ruedo (no había más 😥) tuve que modificar un poco el diseño original.
    De uno de mis cajones llenos de telas recuperé una gasa de seda a rayas en degradé de fuxia a blanco (con el que  también hice el ridículo), para hacer tanto una lazada para la parte posterior el sombrero como para las "cintas" que lo iban a atar a mi cabeza.


    Así pues con todo los materiales sobre la mesa me dispuse a montar el sombrero. lo primero fue colocarle una cinta alrededor de la copa, para ello usé una de las tiras que hice para los volantes del vestido.
 























    Coloqué y cosí el lazo (tras remallarlo por completo) que iba a ir en la parte de atrás del sombrero.

    Uní las dos tiras de gasa que iban a servir de barbiquejo con una costura al tafilete.


    Ubiqué las flores alrededor de la copa y, con una gotita de pegamento caliente, las fijé en su sitio.
    Y listo:





martes, 22 de enero de 2019

Periplos de un sombrero

    Hace años me compré un sobrero de paja para el verano, el sol directo en la cabeza hace me den jaquecas. Poco tiempo después fuimos a las fiestas medievales de Sigüenza y mi madre lo uso, convenientemente adornado de plumas dorada y rojas, para su traje de corte alemán.
    El pobre sombrero estuvo dando vueltas de armario en armario (ya que yo conseguí otro para mi cabecita en verano), hasta que un día lo volvimos a sacar para complementar el traje 1900 de mi madre.
    Tanto tiempo y tantos traslados le pasaron factura (cambios de lugar en el almacén de la tienda, de la tienda a casa cuando cerramos, el doble cambio de domicilio hasta que por fin llegamos a Talamanca), tenía varios rotos en el ala. Los arreglé con entretela termofijable y para que no se vieran los parches forré todo el sombrero con tela verde a juego con el traje.

    Compramos una boa de plumas color chocolate y, mediante puntadas discretas, lo colocamos en la parte superior del sombrero cubriéndolo prácticamente todo.


    Estoy muy contenta de como quedó, pero después de usarlo durante todo un día, a mi madre le resultó incomodo ya que el contorno de la copa es muy grande para ella y se bambolea y al ser de ala ancha...
    Entonces fue cuando tuve noticia del 150 aniversario de la entrega de El Retiro al pueblo de Madrid por parte de la reina Isabel II. Me hice un traje con crinolina y comencé a hacer el de mi madre, pero para esa fecha vino mi tía de visita desde Francia y mi madre no pudo participar, pero la capota ya estaba terminada 😄
    Desmoté las plumas y quité la tela que cubría el sombrero y, tras buscar mucho por internet, separé el ala de la copa. Antes de cortar apliqué una generosa capa de cola blanca para que la paja no se deshiciera (a Sherlock el gusta lamer la cola blanca, lo cual hizo que este paso fuera una odisea).



























        Volví a colocar el ala del sombrero pero esta vez en un ángulo diferente para en vez de que fuera plana y abierta se quedara más cerrada como un cloché.




     Recorté el ala por detrás para que no molestara en el cuello y quité la cinta de plástico roja que rodeaba todo el sombrero


    Una vez terminada la base, solo queda decorar y camuflar las huellas de su transformación. Con pegamento caliente (la opción más adecuada era coserlo todo a mano, pero tenia un aligera tendiditis y no quería empeorarla) coloqué tiras de encaje fruncido en el interior del ala cubriéndolo y una más en el borde exterior. Después puse las cintas de organza que "atan" la capota y la cinta de terciopelo que conforma la banda, las plumas y para tapar las puntas de estas un lazo hecho con cinta de terciopelo.