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viernes, 1 de mayo de 2020

Chaqueta en vaquero y brocado



    Antes de que la cuarentena comenzará, cuando la gente tenía reuniones y comidas programadas, mi madre me pidió que le hiciera una chaqueta que fuera elegante, mona e informal; que sirviera tanto para el día a día como para una celebración.
    Pues nada, reto aceptado. Para ello hemos utilizado un brocado en blanco roto y plata, por el revés (que el derecho brillaba demasiado y parecía "muy de boda") y, para aliviar elegancia, una tela vaquera en azul claro.
     Hemos huido de los cortes más clásicos de chaqueta y hemos elegido un modelo asimétrico, con un amplio cuello.

Su dirección original

    Aproveché que la tela vaquera que habíamos escogido era tipo camisa (fina) para usarla como forro y así todo la chaqueta estubiera conjuntada en su totalidad.


    Debo decir que, tanto la tela vaquera como los botones, los tubimos que pedir por internet durante la cuarentena, y estoy muy contenta con el servicio.
    Y con esto solucionado comencé el trabajo:
    Coloqué los patrones sobre las telas, los marqué y los corté. Entretelé las zonas vaqueras que se iban a ver en el exterior de la chaqueta: bordes del delantero, bajo de la espalda, puños y cuello; para que tubieran la misma textura y caida que el brocado.
    Una vez que cosí los costadillos del dealntero y los de la espalda, uní los bordes de tela vaquera para que el delantero fuera una pieza (buenos dos, porque son dos delateros 😅) y la espada otra; y ya los pude juntar para poder ver un primer bosquejo de como iba a quedar la chaqueta.
 

    Cerré el forro.
 

    Cosí y uní las mangas.


 
    Cosí las dos capas del cuello y lo fijé a la chaqueta, luego le coloqué el forro. Para darle la vuelta, lo hice por un puño, que cerré con pequeñas puntadas a mano.



    Solo queda un buen toque de plancha y coserle los botones. Hemos escogido alamares, porque como iban a estar entre el borde vaquero y el cuerpo brocado, no nos aclarabamos con blanco, azul, forrados, metálicos...
    Y listo.



viernes, 24 de abril de 2020

Chaqueta sin patrón

   Como os comenté en la última entrada, con la cuarentena, me había quedado sin papel para poder patronar y, mientras esperaba a que llegara el nuevo pedido (benditos repartidores!!), pensé que era el momento ideal para trabajar una tela que compré hace tiempo con mi madre.
    La verdad es que nos gusto mucho, pero una vez en casa no sabía que podía hacer con ella; así que tras consultarlo con varias personas, se me ocurrió que podía hacer una chaqueta sin demasiadas costuras, para que no se complicara demasiado el trabajo y para que la tela luciera más, además así queda más informal.


    He visto ese tipo de patrón en algunas chaquetas de punto y creo que para este tipo de tela quedaría bien.

 
    Tras doblar la tela a lo largo y hacer que los bordes coincidieran (más o menos, que esta es de esas telas que hacen lo que quieren), coloqué los patrones base de espalda y delantero y los remarqué con el bolígrafo que desaparece con el calor. De la misma manera dibujé la manga, colocando la parte alta de la sisa con el extremo del hombro y la parte baja con el vértice bajo la axila.

Sherlock ayudando para que la tela no se escape 😋
    Pasé hilos flojos por todo el contorno y procedí a la costura.
 
Delantero
Espalda



























    Una vez todo cosido y remallado, solo queda decidir cómo rematar los bordes exteriores. En un principio, pensé en colocar un bies de algodón estampado, pero con los bullones de la tela tenía miedo de que no quedara bien; demasiadas ondulaciones.
    Al final, pensé que con un modelo tan sencillo mejor una solución sencilla e hice un remate parecido al festón con dos colores, blanco como la chaqueta y azul para darle una alegría.